Preparate para ver y sentir a mi manera

domingo, 17 de julio de 2011

El cielo

Un hombre, su caballo y su perro iban por una carretera. Cuando pasaban cerca de un árbol enorme, cayo un rayo y los tres murieron fulminados. Pero el hombre no se dio cuenta de que ya habia abandonado este mundo, y prosiguió su camino con los dos animales. (A veces los muertos tardan un cierto tiempo antes de ser conscientes de su nueva condicion.)


La carretera era muy larga, colina arriba, el sol era muy intenso, y ellos estaban sudados y sedientos. En una curva del camino vieron un magnifico portal de marmol, que conducia a una plaza pavimentada con adoquines de oro, en el centro de la cual habia una fuente de donde emanaba agua cristalina.
El caminante se dirigio al hombre que custodiaba la entrada:
-Buenos dias.
-Buenos días- respondio el guardian.
-¿Como se llama este lugar tan bonito?
-Esto es el Cielo
-Que bien que hayamos llegado al Cielo, porque estamos sedientos
-Usted puede entrar y beber tanta agua como quiera- Y el guardian señalo la fuente
-Pero mi caballo y mi perro tambien tienen sed...
-Lo siento mucho- dijo el guardian- pero aqui no se permite la entrada a los animales
El hombre se levanto con gran disgusto, puesto que tenia muchisima sed, pero no pensaba beber solo; dio las gracias al guardian y siguio adelante.
Despues de caminar un buen rato cuesta arriba, ya exhaustos, llegaron a otro sitio, cuya entrada estaba marcada por una puertecita vieja que daba a un camino de tierra rodeada de arboles.
A la sombra de uno de los arboles, habia un hombre echado, con la cabeza cubierta por un sombrero. Posiblemente dormia.
-Buenos dias- dijo el caminante.
El hombre respondio con un gesto de la cabeza.
-Tenemos mucha sed, mi caballo, mi perro y yo.
-Hay una fuente en aquellas rocas- dijo el hombre, indicando el lugar. -Podeis beber tanta agua como querais.
El hombre, el caballo y el perro fueron a la fuente y calmaron su sed.
El caminante volvio para atras para darle gracias al hombre.
-Podeis volver siempre que querais- le respondio-
-A proposito ¿Como se llama este lugar?
-Cielo
-¿El Cielo? ¿Si? Pero si el guardian del portal de marmol me ha dicho que aquello era el cielo!
-Aquello no era el Cielo. era el nfierno, contesto el guardian.
El caminante quedo perplejo.
-¿Deberiais prohibir que utilicen vuestro nombre! ¿Esta informacion falsa debe de provocar grandes confusiones!
-¿De ninguna manera! En realidad, nos hacen un gran favor. Porque alli se quedan todos los que son capaces de abandonar a sus mejores amigos...

Paulo Cohelo.

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